Capitulo 8
Los jóvenes salen apresurados sin sospechar
que tras de ellos se encontraba el detective, se van en el carro Mercedes que
tenia Juan, en todo el camino tratan de parar lo menos posible para poder
llegar lo más pronto a Cartagena, pero de repente se encuentran con un reten militar,
en este reten le piden papeles y los hacen bajar para una requisa, los jóvenes
le peguntan al soldado si ya estaban cerca de Cartagena el soldado dice estan a
ocho horas de camino, pero vayan despacio porque la vía está muy mala, en esos
el otro soldado regresa y le preguntan a Juan que hacía en el país, el
contesta- estoy abriendo empresa de la naviera de nosotros, tenga cuidado
porque por estas vías hay mucho peligro señor, gracias lo tenderemos en cuenta.
Los amigos siguieron el camino, pero les toco
parar a dormir en el camino, ya que no podía ir a un hotel o pueblo. En el
camino encontraron un desvió a un pueblo, cogieron esa ruta y pararon en una
casa abandonada que encontraron, se bajaron del auto y esperaron hasta que la
luna apareció, los dos lobos se transformaron y cada quien se fue por su lado,
Juan se dirigió a un rio que había cerca y se mantuvo por los alrededores solo comió
de otros animales y nada más. Veto por el contrario se dirigió hacia una finca
que había a lo lejos, al entrar al corral de los animales no se dio cuenta y se
topo con una trampa para lobos, Veto con el pie dentro de la trampa trataba de
soltarse y lo que hacía era herirse más, de repente alguien sale de la casa con
una escopeta y empieza a dispararle desde lejos, esto lo irrita más y se lanza
contra el granjero, quien en un disparo certero le da en el pecho dejándolo mal
herido, Veto sale corriendo y el granjero lo persigue, el lobo se tira al rio y
el granjero pierde su rastro.
En el auto Juan espera que aparezca Veto, sin
saber que era lo que le había pasado, de repente lo ve venir todo herido y
corre a socorrerlo, Veto lo abraza y le dice: -fue un placer conocerlo y espero
que se cure de este mal- al rato se muere en sus brazos. Juan lo tira al rio y
se va en el auto.
El
granjero sin saberlo había matado a un hombre lobo, en casa de él le comenta a
su señora y le dice - creo que mate a ese lobo desgraciado que me mataba el
ganado – la señora dice – lo mataste con las balas que dijo la policía que
pusiera a la escopeta, sí, unas balas de
plata, porque ellos dijeron que ese lobo no era de este mundo y que lo único
que lo podía matar eran las balas de plata.
Mientras Juan sigue su camino, el detective
que lo persigue llega a la granja parta que le den algo de beber, la señora le
da jugo y le comenta lode la noche anterior, el detective pregunta que en donde
ocurrió todo y la señora le señala con el dedo, el policía sale corriendo al
sitio y sigue el rastro de la sangre, la cual lo lleva hasta el rio en donde se
pierde su rastro.
Al llegar a Cartagena, Juan busca hospedaje
en un hotel fuera de la ciudad, para esperar un día más al barco que lo llevara
de regreso a Europa. En la recepción
solicita una cabaña que dé al mar, la señorita le entrega las llaves y el se va
para la habitación con su maleta, hace una llamada a Martha y le cuenta la
muerte de Veto, Martha se queda callada y pregunta ¿lo mataron o lo mataste?
No, ¡como se te ocurre que yo lo haya
podido matar! Discúlpame amor, pero como tú y Veto no se llevaban bien, creí,
que podría haber peleado convertido en bestia y que tú lo hubieras matad, no,
fue un granjero anoche, creo que la policía tienen notificados a todos porque
fue con una bala de plata. Martha se queda en silencio y dice con voz ahogada
en llanto, cuídate, cuídate mucho; luego cuelga el teléfono y se dirige hacia
la ventana a mirar el paisaje y la puesta del sol.
En la habitación Juan trata de amarrarse a
una silla pero no lo logra, saliendo de esta de un solo alto rumbo a la playa,
en la playa varia parejas de enamorados disfrutan la noche, una de ellas se
encuentra retirada de los demás y Juan va por la espalda y los ataca, cogiendo
al hombre en sus brazos y lo parte como partiendo un palito de dientes, la
novia trata de salir corriendo pidiendo auxilio pero la alcanza y le muerde el
cuello, dejándola tirada y desangrándose lentamente hasta morir, luego sale y
se va hacia el pantano que queda cerca.
En la mañana siguiente, la recepcionista del
hotel golpea la puerta del cuarto de Juan, pero nadie contesta, con su llave
maestra abre la habitación y descubre la silla rota y la ventana trasera destruida, llama a seguridad y los colocan a
buscar al huésped de la habitación, Juan
quiere volver a su habitación pero a lo lejos ve que hay guardia y esta
la administradora, así que decide esperar para poder sacar sus cosas, al rato
los guardias se van y se llevan las maletas del huésped, Juan desesperado se
toma la cabeza y dice –piensa , piensa que voy hacer- en ese momento una mujer
que pasa por ahí lo ve y le dice, ¿señor le pasa algo? Sí es que anoche me fui
de parranda y me robaron la ropa y todo y ahora que vuelvo al hotel, la
administradora me tiene las cosa porque hice un desorden en la habitación, hace
un descanso largo y pregunta: ¿señorita, usted me haría un favor quiere hacerse
pasar por mi amiga para que me entreguen las cosa? Bueno, yo le ayudo, pero
usted me da algo de plata, claro lo que quiera. Así Juan, se dirigió con una
salida de baño que le prestó la joven, hacia la recepción y la abrazo, buenos
días, señor buenos días ¿está usted bien?, claro ¿Por qué? Porque fui a su
habitación y encontré algo roto y desordenado y me asuste, no se preocupe
estuve con mi amiga toda la noche y hicimos algunas travesuras antes de salir,
pero, colóquelo en mi cuenta por favor.
Y necesito mis maletas, porque veo que no están en mi habitación, si
señor ya mismo se las llevo y discúlpenos por favor. La joven y Juan salen
cogidos de la mano y riéndose rumbo a su cabaña, al llegar allí la joven recibe
el dinero y sale y se va. Juan apresurado por salir de allí, antes de que
encuentren los cadáveres, se viste y paga la cuenta para salir rápidamente
hacia el muelle en donde el barco ya lo está esperando.
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