Capitulo 10
Después de dos semanas viajando, Juan por fin
llega a Inglaterra, en su cabeza solo estaba la esperanza de que André lo
pudiera ayudar, estaba pensativo en su futuro, cuando un hombre alto se acerca
y le dice ¿señor Juan? si, soy yo, buenos días somos de escoltan yard, lo
estamos deteniendo por el asesinato de la señora Laura Estuch, ¿la conocía?,
claro, era mi amada esposa, síganos por favor. La policía lo lleva hasta la
estación más cercana para interrogarlo. Al final la policía lo deja ir, con la
condición que tiene que estarse reportando cada tres días a ellos para saber
dónde está.
Juan sale de la comisaria y se dirige al
barco a reclamar su coche, sube su equipaje y se dirige a coger el ferri que lo
llevara al continente y luego a Francia. Mientras iba en el ferri solo pensaba
en su encuentro con André, lo rápido que se iba a curar y lo mejor de todos
poder volver hacer su vida normal nuevamente, también pensaba en la llegada de
la nueva luna llena y de qué manera iba a controlar el monstruo que llevaba a
dentro.
Al tocar el continente, emprende su viaje a
Francia, va feliz, disfrutando la campiña de todos los pueblos que pasa. Al
pasar por Alemania siente nostalgia por sus hijos y sus padres, pero no se
detiene porque tiene la esperanza de volver a donde ellos sano y salvo, para no
hacerles daño, así como se lo hizo a su amada esposa. Antes de llegar a Paris,
llama a André, con tan mala suerte que el científico no se encuentra en la
ciudad y llega solo en cuatro semanas.
Desilusionado, Juan decide viajar a Roma, donde un viejo fraile
conocido de la familia, allí también pretende encontrar un buen escondite para
su transformación. El fraile Cornelius lo espera en su viñedo a la entrada de
roma, viñedo muy conocido en la región por sus exquisitos vinos, el fraile le
da una bienvenida muy agradable y coloca a disposición del empresario su casa y
todo lo que necesita. El Fraile pregunta ¿Cuánto tiempo se va a quedar? Juan le
dice –cuatro semanas, mientras llega un amigo de Paris, el fraile le da las
llaves de la casa y se despide de él, pues tiene que volver al convento para
unos retiros, le promete que antes de irse el estará de regreso para conversar
y pasar un buen rato juntos, los amigos se abrazan y se despiden. Juan queda
solo en la casa de noche ya que en el día lo acompaña un ama de llaves, él
recorre toda la antigua construcción, encontrando un sótano apropiado para lo
que le espera en las próximas semanas,
en los días siguiente lo acondiciona y refuerza puertas para evitar poder escapar, hace una silla y
la clava ene l suelo, le suelda unos grilletes para poder amarrarse, ya con
estas adecuación se dedica a conocer los alrededor para saber si hay vecinos o
no y saber para donde salir en el momento de luna llena. Al iniciar el día Juan trata de comunicarse
con André pero no lo logra, así que le deja un mensaje, -hola André soy Juan el
amigo de Veto, lo estoy esperando con algo de urgencia, por favor comuníquese
apenas oiga el mensaje-.
La semana término sin novedades para Juan, la
que comienza era la pesadilla que él no le gustaba que llegara, esa primera
noche para él era como si fuera el inicio de su mal, en la habitación del
sótano se encierra temprano, encadenándose y esperando su transformación, esa
noche fue de angustia y de dolor para Juan, sentía su cuerpo transformarse, sus
huesos creciendo le hacían dar gritos espeluznantes, al terminar su
transformación, en Juan no queda ni un poquito del ser humano con sentimientos
y compasivos que conocemos. Trata de todas las maneras de salir de la silla,
pero no lo logra, aúlla de una manera asustadora, trata nuevamente de soltarse
pero no lo logra, y así continúan hasta que termina la noche y llega el día. A
la mañana siguiente Juan, Juan antes de que llegue el ama de llaves se
desencadena con la llave que deja cerca de la silla y corre a vestirse.
El ama de llaves entra en la casa, al sentir
todo en silencio se preocupa y dice ¿señor Juan, está usted en casa? Sí, estoy
en la habitación vistiéndome, le voy a servir el desayuno, gracias ya bajo. Ella
nunca bajaba al sótano, solo se concentraba en la cocina y la parte de las habitaciones, por esa razón
no se daba cuenta lo que estaba pasando en el viñedo.
Allí
paso Juan toda su luna llena, hacia ya más de dos meses que no asesinaba, además con la policía cerca
de él, eso era mejor. Su comunicación cada tres días con ellos, los tenía un poco calmados.
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