Capitulo 11
Ya hacía tres semanas desde que Juan había
llegado a Roma, su amigo el fraile había vuelto tal y como se lo prometió para
pasar con él la última semana, ¿Cómo te fue en el viñedo? Pregunta el fraile,
bien muy bien, es muy acogedor además el estar lejos de vecinos ayuda para
relajarse, pensar y meditar en la vida que hemos llevado, eso es cierto,
¿probaste los vinos de la cava? Si algunos, dice Juan, el fraile le comenta que
en ese año habían sacado uno muy especial para el papa y que solo había
elaborado unas cuantas botellas, te voy a traer una para que lo pruebes, Juan
se apresura a decir ¡no! Ahora no quiero
más tarde, el solo pensaba en lo que tenía en la cava y que no podía
dejar que su amigo lo descubriera, más bien ¿cuéntame cómo te fue en el retiro?
Muy bien, en esas actividades nos permiten encontrarnos nuevamente con Dios y
afianzar la fe en el, aunque algunos después de mucho tiempo decide dejar esta
vida para volver hacer nuevamente
hombres y convertirse en servidores de Dios
de otra manera, ¿ósea que pueden salirse o quitarse los hábitos? Si, mí
querido amigo. Así continuaron en todo
el día hablando de religión de ciudades y de familia.
Durante toda esa semana Juan estaba atento en
no dejar bajar al fraile a la cava, así que desde temprano entraba en ella y
sacaba vinos para tenérselos a su amigo
y así evitar la tentación; mientras
tanto él de noche esperaba que su amigo se durmiera y bajaba a la cava para desarmar su trampa y
esconderla para que no se diera cuenta, al fin de la semana ya estaba todo
normal. Cornelius, dice Juan, ahora si le acepto probar el vino hecho para el
papa, que rico ya se lo traigo, en ese momento a Juan le suena el celular, es
André, ¿alo? Si ¿con quién hablo? Soy Juan Bugati amigo de Veto el de Colombia,
sí, claro hablamos ya hace como dos meses verdad, si señor, ¿cuénteme en que le
puedo ayudar? Veto me comento sobre las investigaciones que usted ha realizado
sobre hombres lobos, yo quisiera poder verlo y hablar al respecto, ¿usted puede
atenderme? Claro que si, precisamente estoy de regreso a Paris hoy mismo,
siquiera nos vemos el lunes temprano, si, dígame su dirección y allí nos vemos
señor; André le da la dirección y se despide reiterando la cita para el lunes
temprano.
Juan cuelga su teléfono y queda feliz,
soñando todavía con la posibilidad de poder curarse. Ya hace un mes que se vino
de Colombia y no se ha comunicado con Martha, después de colgar de hablar con
André, le marca a su amiga, ella feliz
de escuchar nuevamente su voz le pregunta ¿cómo te ha ido? ¿Qué hay de nuevo de
lo tuyo? ¿Has podido controlar a la
bestia? Por favor una pregunta a la vez, si discúlpame, pero es que también
hace tiempo que no hablamos y me preocupo mucho, está bien, pude controlar al
monstruo por esta vez, pero algo muy bueno es que voy haberme con André el
lunes, Martha grita de felicidad y lo felicita, después te cuento como me fue,
ahora ¿cuéntame que ha pasado por allá? Pues, la policía sigue investigando los
crímenes pero no tienen nada en concreto, solo el detective es el que me pregunta cada nada por Veto y
por ti, y ¿tú que le dices? Que están muy bien y que Veto se va a quedar a
vivir en Europa, trabajando en la compañía de tu familia, está bien, tendremos
que pensar en algo más para despistar a ese detective, amor cuídate mucho y no
pierdo la esperanza que un día te veré llegar por mi y estar juntos para
siempre, dice Martha, claro que si, te lo prometo amor, ahora chao que voy a
celebrar con mi amigo el fraile.
Al llegar a la terraza del viñedo, su amigo
tenía preparado un gran banquete con vino, quesos, cávanos y jamones, celebran
con gran entusiasmo y alegría, hasta tarde la noche. A la mañana siguiente Juan
se levanta muy temprano y se dispone a salir de viaje con rumbo a parís, su
amigo lo despide y le hace prometer volver muy pronto, para compartir más
tiempo con él, Juan se lo promete, monta su carro y se pierde en la distancia;
ya en el camino hace dos paradas de rigor para echar gasolina y comer algo
mientras llegaba a parís, al cruzar las montañas veía a lo lejos lobos cazando
conejos y liebres y pensaba, ¿si no me curo? ¿Será que mi destino es vivir en
bosque para no cazar a los humanos? Pero
luego alejaba el pensamiento y pensaba que André lo iba a ayudar.
Al entrar a Paris, lo hace en un día
demasiado agitado y el tráfico es muy
lento a tal punto que el joven no se puede controlar por el estrés y decide
parar para luego proseguir más adelante. En la cafetería donde estaba, había un
grupo de personas hablando sobre muertes extrañas que habían estado sucediendo
en Alemania y Francia, Juan presta atención y pregunta ¿Qué ha pasado? Uno de
los hombres se da la vuelta y le dice. –algo raro, aparecen cuerpos de personas descuartizados y
no se saben porque, y ¿Cómo es eso? Bueno algunos policías dicen que son
hombres lobos, sí ¿y porque dicen eso?
Porque solo aparecen los cuerpos en noche de luna llena. Juan sale del lugar
algo confundido sin entender el porqué de lo que estaba pasando, pensando ¿seré
el único hombre lobo? Y continúa su camino.
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